Como padre de dos niñas, he visto cómo la tecnología puede apoyar el aprendizaje, la creatividad y el entretenimiento. También he aprendido que entregar un dispositivo requiere acompañamiento: conversar sobre su uso, configurar la privacidad y acordar qué hacer cuando algo incomoda o parece sospechoso.
Antes de entregar el primer dispositivo
- Crea o configura la cuenta apropiada para la edad y revisa las opciones de supervisión disponibles.
- Activa las actualizaciones y protege las cuentas con contraseñas únicas.
- Revisa permisos, ubicación, compras y quién puede contactar al menor.
- Acuerda horarios que dejen espacio para dormir, estudiar, jugar y compartir en familia.
- Explica cómo pedir ayuda sin miedo a recibir un castigo automático.
Acompañar también es escuchar
El tiempo de pantalla es solo una parte de la conversación. Conviene preguntar qué hacen, con quién interactúan y cómo se sienten. No todas las actividades digitales tienen el mismo propósito ni todos los niños necesitan las mismas reglas.
Las necesidades varían según la edad, las actividades y el contexto familiar. Conviene observar cómo el uso del dispositivo afecta las rutinas de casa y ajustar los acuerdos de manera gradual.
Controles parentales con límites claros
Las herramientas de supervisión pueden ayudar con horarios, aplicaciones y algunas restricciones de contenido. Sus funciones dependen del sistema operativo, la edad y la cuenta. No sustituyen la comunicación ni garantizan que desaparezcan todos los riesgos.
La guía de controles parentales de PRITS es un recurso para familias en Puerto Rico. Antes de seguir cualquier instrucción, comprueba que corresponda a la versión del dispositivo que utilizas.
Consultar la guía de controles parentales de PRITS · Preparar un plan familiar de uso digital
Fuente y ampliación: Recursos de Google para seguridad y ciudadanía digital.
Contenido revisado el 26 de octubre de 2026.





